Pautas de Adviento.

Pautas de Adviento.

Esto so sólo eso, pautas, algunas claves para vivir el adviento con mayor profundidad. Claves hay miles, los textos litúrgicos de estos días son muy intensos, están colocados ahí por algún motivo, nos hablan de esperar-esperanza-esperarte-espera, de alegría, de ilusión, de libertad, … de Dios, claro. Nos hablan y te hablan, sólo tienes que hacer silencio,dejar que se posen en ti. Estos creyentes de hace varios miles de años quisieron dejarsu experiencia por escrito porque no les cabía en el corazón y necesitaban liberarla, darle alas, soltarla en el tiempo. Son textos que viajan en una fragilísima botella de cristal yque hoy se abren para ti. Aquellos hombres y mujeres, enamorados de Dios te envían un mensaje… «encuéntrale en el silencio». 
Adviento

  •  Primera pauta: vivir hacia el interior

Puede que no sea casualidad, sino «Diosidad» que dicen algunos, el hecho de que el adviento coincida con el final del otoño y el principio del invierno. En este tiempo la naturaleza se sumerge en sí misma, vive hacia el interior, dándose calor, reconociendo su propio ser. Decimos que la naturaleza duerme, inicia su tiempo de descanso, pero… pero…, quizás no, quizás está enfrascada en crear algo nuevo, en desnudar su propia verdad, en dar calor a lo que esconde, a lo que desea ofrecer y a lo que se le pide… Algo así puede ser el adviento para ti, un tiempo para vivir «curvada sobre ti misma», viviendo en silencio, en soledad, desnudándote de adornos (hojas, frutos, flores…), absorbiendo desde lo profundo, buscando más allá de la superficie… ¿me explico? Lo que te vaya sucediendo, sobre todo lo más nimio es lo que más significado tiene en este tiempo, porque es lo que va haciendo grande tu vida, es la sencilla savia que va alimentándote hasta que brote algo grande. Es el tiempo de esconder en lo oscuro de tu tierra la semilla de Dios. Es el tiempo de descubrirnos embarazadas de vida, de proyectos, también de dolores y miedos…

Dios te ha dado una semilla que puedes hacer que dé fruto en primavera… y «que tu fruto dure».

Ya lo dice el himno: «si el silencio madura la espera el amor no soporta el silencio».

No juzguéis antes de tiempo, dejad que venga el Señor. Él iluminará lo que escondes las tinieblas y podrá al descubierto los designios del corazón. (1Co, 4, 5)

Aquel día el resto de Israel, los supervivientes de Jacob, se apoyarán sinceramente en el Señor (Isaías)

El que os ha llamado es fiel y cumplirá sus promesas. (1 Tes.)

Sé muy bien lo que pienso hacer con vosotras: designios de paz y no de aflicción, daros un porvenir y una esperanza. Me buscaréis y me encontrareis si me buscáis de todo corazón. (Jr.29,11.13)

Cuando ores, entra en tu aposento, y cuando hayas cerrado la puerta, ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. (Mt. 6,6)

  • Segunda pauta: aceptación…

…de lo que Dios siembra en silencio. Como te digo Dios es el sembrador que pone en ti una semilla de futuro… ¿de qué futuro? Bueno, no tiene por qué ser nada extraordinario lo sembrado, o sí…: quizás sea más alegría, quizás siembra en ti una decisión de vida, o valor para afrontar algún cambio… Dios es el sembrador de esperanzas: «alza la cabeza, se acerca la liberación». ¿De qué te libera el adviento?, ¿de tus miedos?, ¿de tu rutina?, ¿de una vida que no te llena del todo?, ¿te libera de ambiciones?… tú sabrás. El adviento es el tiempo de aceptar lo que viene de Dios, lo que viene de la vida, lo agradable y lo menos gustoso… Acoge, acepta y ¡arriésgate!

Salió el sembrador a sembrar y vio en ti tierra fértil y…

Él nos mantendrá firmes hasta el final. Dios nos llamó a participar en la vida de su hijo Jesús. ¡Y él es fiel! (1Co)

Para el Señor un día es como mil años y mil años como un día. El Señor no tarda en cumplir su promesa, como creen algunas. Lo que ocurre es que tiene mucha paciencia con vosotras, porque no quiere que ninguna perezca, sino que todas se conviertan. (2Pe. 3,8b-9)

Tened paciencia, hermanas. El labrador aguarda paciente el fruto valioso de la tierra, mientras recibe la lluvia temprana y tardía. Tened paciencia también vosotras, manteneos firmes, porque la venida del Señor está cerca. (St 5…)

  •  Tercera pauta: dar calor

El adviento no es tiempo de evaluaciones, de limpiezas ni acondicionamientos, eso, que es buenísimo, lo dejamos para cuaresma. Yo prefiero enfocar el adviento como tiempo de acoger lo bueno que Dios coloca en cada un@, agradeciéndolo, creando un espacio aceptado, amable (esto significa «que se puede amar») para que así se produzca el milagro del nacimiento. Fíjate en los regalos cotidianos, desde los más pequeños (esos obsequios humildes de Dios que se nos despistan por pequeños unos y efímeros otros) hasta los que te llenan la boca. Dedica uno de tus días de oración a ser consciente de los regalos de Dios-Vida, descubrirás docenas y docenas de ellos, y si no te salen docenas… deberemos trabajar el tema del agradecimiento y tu capacidad de ver belleza a tu alrededor. Cuenta las docenas y… dale gracias a Dios.

«Mi Padre recibe gloria cuando producís fruto en abundancia, y os manifestáis así como discípulas mías. (Jn 15,8)

Te doy gracias, Padre, porque has ocultado estas cosas a los grandes y sabios y se las has revelado a los sencillos» (Mt.13,25)

Muy pronto el Líbano se convertirá en campo fértil, y el campo fértil se convertirá en bosque. En aquel día podrán los sordos oír las palabas del libro, y los ojos de los ciegos podrán ver desde la oscuridad y la penumbra. Los pobres volverán a alegrarse en el Señor,los más necesitados se regocijarán en el *Santo de Israel. ( Isaías 29:17-19)

De antemano yo anuncio el futuro; por adelantado, lo que aún no ha sucedido. Digo mi designio se cumplirá, mi voluntad la realizo.» Escuchadme las desanimadas que os creéis lejos de la victoria: yo acerco mi victoria, no está lejos; mi salvación o tardará. (Is 46…)

Vivir hacia el interior, aceptando lo que llega y lo que no llega y dándolo calor para que la semilla fructifique.