Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo (Mt 16,16).
Hoy celebramos la Cátedra de san Pedro. La liturgia de esta fiesta nos pone ante la realidad de la Iglesia. A lo largo de los siglos, la Iglesia ha sido para muchas personas una realidad difícil de explicar, comprender e incluso vivir. El evangelio de hoy puede iluminar nuestra experiencia de Iglesia.
En primer lugar, al leer el evangelio es bueno tener en cuenta qué representa Pedro en el naciente cristianismo. Pedro es una figura de unidad. En las décadas que siguieron a la muerte de Jesús, surgió una diversidad de grupos de seguidores suyos. En algunos casos, las diferencias entre ellos eran muy fuertes. Algunas veces fueron insalvables. Pero para quienes decidieron caminar unidos, lo que llamamos la “Gran Iglesia”, Pedro significa los puntos comunes, lo aceptado por todos, la comunión de la Iglesia. En el evangelio de hoy , esto queda reflejado en su confesión de fe: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.” Es la confesión de toda persona seguidora de Jesús.
En segundo lugar, la persona de Pedro entraña el testimonio, la coherencia entre la experiencia personal de Dios y la expresión en la vida. “Lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo.” La Iglesia es la comunidad de personas que llevamos a Cristo Resucitado a nuestra cotidianidad. Escuchamos al Padre y vivimos según su Palabra, orientadas por el Espíritu hacia caminos de vida auténtica y profunda para toda la humanidad.
Por último, en el evangelio Jesús confía a Pedro lo que es regalado a toda la Iglesia: las llaves del reino de Dios. Es decir, la disposición de corazón que el Espíritu prepara para vivir en la paz, en relaciones fraternas y sororales, en el servicio, el cuidado, la entrega, la armonía con toda la creación.
Oración
Hoy es un buen día, Trinidad Santa, para agradecerte que la confianza en tus caminos y nuestro compromiso con ellos los vivimos en la Iglesia, esta gran comunidad que te confiesa, testimonia y sirve.

