Salmo de confianza.

Ser fiel a tu propia fidelidad. Poder responderte cuando me preguntes

con la palabra o a través del silencio. Pero que mi contestación sea clara,

aunque a veces vacile y no se me oiga bien.,

Quiero seguir respondiendo a tu mirada que modifica la trayectoria de la mía.

Porque no soy capaz de mirarte de frente y si tomas mi barbilla y alzas mi rostro inevitablemente lo encuentras avergonzado y húmedo de lágrimas.

Imposible realizar lo que me pides.

Imposible llegar a ser feliz.

Yo misma me lo he negado, me lo he prohibido.

Y, así, juego cada día a buscadora de plenitud. Cuando sé realmente que no voy a encontrar el tesoro final.

Cuanto más conscientemente busco la felicidad, el encuentro eterno contigo… más me voy al fondo. Y no al fondo de tu intimidad, sino al vacío del miedo, del fracaso y del sinsentido.

Muchas veces creo que ocupo un lugar por equivocación, que he usurpado un espacio, amplio, a alguien en la existencia. ¿Quién se habrá quedado sin jugar a la vida?

Mas, aun con todo, he de reconocer, sentada en el suelo de esta capilla, que, si cierro los ojos y me asomo a mí misma, me topo con tu aliento que respira, a veces moribundo, pero siempre vivo.