¡Sorprenderse es gratis!

día suesa

¡Sorprenderse es gratis!

¿Has estado alguna vez mirando el cielo durante un largo rato? ¿Lo has contemplado a la misma hora en diferentes días? ¡Son increíbles los cambios que se producen!

Un día me dejo acariciar por el sol y al siguiente corro para no calarme. Por la mañana aves posadas sobre la ría y por la tarde volando en la dirección en la que las lleva el viento.

Así es también nuestra vida: cada mañana empieza una nueva aventura. Hoy no es ni como ayer ni como el mismo día del año pasado. Aunque me levante a la misma hora, trabaje, ore o coma con la misma rutina… hay algo nuevo esperándome: la forma de una nube, el color del atardecer, un vaso de agua bien fresquita o un  chocolate caliente.

Hay novedad en cada día que nos levantamos si somos capaces de mirar con ojos que saben sorprenderse.  Esta opción no existe solo en los «días buenos». Es una decisión a tomar a cada momento.

El mismo trayecto en metro, los mismos temas en el trabajo, orar repitiendo los salmos… Podemos vivirlos como la aburrida rutina o como si lo descubriésemos hoy.

Recuerdo la primera vez que abrí la ventana de mi habitación en el monasterio y me encontré con la ría. Era un día lluvioso, diluviaba… pero ¡era tan hermoso! Cada día, al mirar por la ventana, trato de sorprenderme como aquel primer día.

Y no solo con la mirada…, escuchar… mucho más allá del ruido más fuerte. En las ciudades también es interesante. Puedes probar hoy. Escucha atentamente todos los sonidos. Quizás primero se oigan los coches, la gente hablando por teléfono o alguna máquina trabajando…, ¿y si seguimos escuchando?: unos niños jugando, algún pájaro quizás, las risas de un grupo de amigos…

Disfrutar de la enésima vez que pones la mesa, el cómo colocar el vaso o la servilleta. Llevar a los hijos a las clases extraescolares y compartir la alegría de sus descubrimientos…

Un semáforo en rojo puede convertirse en tiempo ganado cuando nos detenemos a observar las decenas de cosas que pasan en medio minuto.

¡Sorprenderse es gratis! Dios va poniendo a nuestro alcance miles de cosas cada día por las que alegrarnos y dar gracias. Está es nuestra mano (en nuestros ojos y oídos) el poner atención a la novedad. Vivamos de comienzo en comienzo.