Ya no más

Ya no más

Ya no más

Señor, empezamos de nuevo, como si el tiempo de la noche no hubiera existido.El dolor por mi huida y mi desprecio es el punto exacto para comenzar una vez más.

Cuando te inclinas para ayudarme a levantarme mi mirada se siente más ceca de la tuya, y con un solo tocar el borde de tu vida me recupero y amanezco renovada.

Ambos sabemos que tropecé de nuevo, que volveré a caer y que tú me recogerás, porque estás empeñado en librar mis hombros de la carga y en recoger mis lágrimas. ¿Qué riegas con ellas?, ¿te sirven para refrescar encuentros?

No hay regusto amargo.

No hay culpabilidad.

Solo percibo la lluvia suave de tu amor que imperceptiblemente va horadando mi límite y mi pecado.

Los agujeros de mi incoherencia son el espacio por el que te cuelas y me sorprende tu insistencia en quedarte conmigo, en reconocerme y erguirme tras tanto tiempo encorvada.

Será que eres Dios y lo aceptas.

Será que eres hombre y lo entiendes.

Un gallo suena a lo lejos.

Repite su canto más de tres veces.

Ya no hay traición.

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