A veces nos encontramos con textos que nos dicen que la cuaresma es una carrera, o una cuesta, o una escalada. Está claro que, visto así, la cuaresma es para deportistas, y… bueno, en fin, no a todo el mundo se le da bien eso del ejercicio.

Cada cual que le encuentre su sentido propio a la cuaresma pero… nuestra propuesta es vivir una cuaresma comunitaria, ¿o es que no vamos todos hacia la misma meta? ¿Y no será mejor llegar juntos?

El tiempo de cuaresma es ideal para ahondar en el interior, en lo profundo, en “lo secreto” y rebuscar el perfume oculto antes de que se nos quede viejo.

¡Vamos a perfumar la cuaresma! ¡Que cuando llegue la pascua la gran comunidad de Jesús olamos a vida y fiesta! Como la mujer del perfume, rompamos el frasco y derrochemos el amor a raudales. No os preocupéis, no se gasta, no se agota, cuanto más se extrae más se posee.

¿Qué  podemos hacer?

Algunas ideas:

Vamos a querernos un poco más. No, no hablamos de quererse cada un@ un poco más a sí mism@ (que es muy sano, sí) sino de querernos más entre nosotr@s. Con gestos, con detalles sencillos, con palabras, con miradas, ¡hay mil maneras, no busques excusas!

– Podemos ayunar de  “yoísmos”: abramos los pabellones auditivos del corazón para escuchar lo que nos cuenta el otro, la otra. No lo demos por sabido aunque ya nos lo sepas.

– Nuestra oración en este tiempo puede ser alzando la cabeza y mirando más allá. Oraremos más por quienes están al lado, desde el vecino gruñón del 5º, hasta la compañera del trabajo que nos roba los minutos del descanso, pasando por la hermana mayor que nos desespera por su lentitud o las docenas de rostros sin nombre que vemos por el televisor.

– Quizás sea también buena idea sacar unos minutos al día para mirar hacia dentro, remover la propia tierra, abonarla un poco (no huele muy bien pero es buenísimo parra después recoger mejores frutos) y bendecirla (esto no suele venir en los manuales de horticultura pero os lo recomendamos encarecidamente).

– Cuenta, cuenta: sí, eso, que cuentes, que te narres, que saques los que hay en ti, con humildad y honestidad, que la belleza regalada por Dios y colocada en tu interior no es solo tuya, es de todos. Coteja tu vida con alguien, confronta tu camino, sé valiente y exponte ante alguien que acompañe tu camino, ante tu comunidad, tu familia,…

– Haz un censo: no para saber todo lo que tienes sino para darte cuenta de ¡todo lo que tienes! ¿Todo es necesario? Olvida los “por si…”, despréndete solidaria y ecológicamente de aquello que sabes que no necesitas: libros, ropa, dinero,…

– Haz un donativo: ¿el mejor?, tu tiempo, que no es recuperable.

Seguro que cada cual tiene más propuestas pero las que queremos fomentar son las que nos lleven a vivir una cuaresma comunitaria: “que todos sean uno como Tú y Yo somos uno”.