Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué recibiremos? (Mt 19,27-29)
En esta fiesta de San Benito se nos propone una lectura evangélica acerca de lo que supone seguir a Jesús: dejar y recibir.
San Benito es considerado el padre del monacato occidental. Su camino personal y su sabiduría gestada en la experiencia es luz para la vida monástica y para cualquier persona, ya que también es patrón de Europa.
Toda vida humana necesita momentos de dejar cosas para escuchar. A veces, incluso dejarlo todo, cuando intuimos que lo que nos quiere decir Dios es muy importante. El desierto, el silencio, la soledad, son en la mayoría de vidas condición indispensable para construir comunidad, familia, Iglesia y sociedad. San Benito vivió como eremita algunos años, y luego impulsó varias comunidades monásticas.
Ahora, en nuestro monasterio acogemos continuamente a personas de todas las edades que buscan un tiempo y un espacio para parar, silenciarse y escuchar. Esto implica dejar, dejar, dejar… Ideas, expectativas, proyectos, deberes, rencores… También puestos que hemos conseguido, la imagen que queremos dar o aquello que queremos llegar a ser.
El dejarlo todo no siempre significa sentimientos de ligereza y cercanía con Dios. A menudo no sentimos, no saboreamos, no distinguimos los tonos de colores o melodías especiales.
En el evangelio de hoy, Pedro, con su pregunta, parece que se encuentra en un momento de estos. «Hemos dejado lo que teníamos y apreciábamos, hemos venido contigo, Jesús, porque nos has llamado y hemos confiado. ¿Y qué ha pasado? ¿Y ahora qué?»
Jesús, como toda la Palabra de Dios, nos promete la abundancia. La Vida de Dios, su Luz y Libertad, no son un bien escaso. Dios ha querido abrirse del todo y compartirlo todo con nosotras.
Esta promesa es al mismo tiempo una invitación a vivir el fondo de las cosas, a no pretender que el universo nos mire a nosotras, sino a mirar juntas a Dios.
Oración
Padre misericordioso, ayúdanos a confiar en tu riqueza de vida para todas. Amén.

