Este mes nos acercamos a la hospitalidad como una virtud necesaria para otro mundo posible. Así la considera Leonardo Boff, quien propone nueve actitudes y comportamientos que harán de nuestro mundo globalizado un lugar más acogedor y respetuoso con la diversidad.1
a) La buena voluntad incondicional
«Sólo contando con la buena voluntad de todos podemos construir algo bueno para todos. En momentos de crisis, la buena voluntad es el factor principal de unión de todos para una respuesta que supere dicha crisis.»
b) Acoger generosamente
«La acogida no debe ser vivida como una condena, como si no tuviéramos otra salida. Debemos vivir la acogida gozosamente, como quien ve en el otro a un próximo, a un compañero de camino, a un hermano o hermana, miembro de la gran familia humana, antes dispersa y ahora reunida en la misma Casa Común.»
c) Escuchar atentamente
«Toda persona tiene algo que decirnos. Y lo dice con su sola presencia, con su rostro, con su mirada, con sus manos, con sus palabras y con su forma de vestir. Escuchar es disponerse a percibir aspectos de la realidad inaccesibles para nosotros, pero que pueden sernos revelados por el otro.»
d) Dialogar francamente
«Cada cultura muestra un modo diferente de ser humanos, y cada una tiene sus limitaciones y sus grandes posibilidades. En el diálogo intercultural aparecen los numerosos caminos de construcción de la identidad, las diversas maneras de dialogar con la naturaleza, de nombrar lo Divino y lo Sagrado, de orar, de festejar, de hacer arte y música. Al mismo tiempo se manifiestan los puntos comunes que nos identifican como seres humanos.»
e) Negociar honestamente
«Allí donde se da un conflicto de intereses, debemos desarrollar la voluntad y la capacidad de negociación, de encontrar la justa medida y las convergencias posibles dentro de la lógica del ‘todos ganan’. Cada grupo debe tener el coraje de asumir compromisos que atiendan a los intereses en juego y tengan siempre en su punto de mira el bien común.»
f) Renunciar desinteresadamente
«Nuestra responsabilidad colectiva aumenta en proporción directa a los riesgos a que sometemos nuestra supervivencia y la perpetuidad de la vida en el planeta. En función de este valor supremo, base de todos los demás, se impone inapelablemente la renuncia a lo particular, al objeto de salvar lo universal.»
g) Responsabilizarse conscientemente
«No se trata de negar la propia postura e identidad de cada cual. Lo que se requiere es la responsabilidad conscientemente asumida de evitar que las singularidades de cada pueblo y aun de cada persona se erijan en obstáculos para la consecución de un bien común.»
h) Relativizar valientemente
«Relativizar la propia postura y la propia diferencia no significa renunciar a los propios valores. Exige, eso sí, tener la valentía de dejar de considerarlos como los únicos válidos y absolutos, porque ello no acarrearía más que conflictos. Hay que ponerlos en relación con los demás y con la totalidad, para que aparezcan como una posibilidad entre otras de construcción de lo humano.»
i) Transfigurar inteligentemente
«Por el hecho de ser […] portador de una innegable agresividad, el ser humano se ve siempre obligado a hacer frente a la violencia, que tantas víctimas produce. El desafío no consiste en erradicar esa dimensión agresiva, sino en transfigurarla. Es decir, en hacer que no sea destructiva. La competitividad, por ejemplo, que ocasiona la marginación y exclusión de tantas personas, clases y naciones más débiles, debe ser transfigurada a través de formas benevolentes de la misma, como pueden ser competiciones deportivas, culturales, artísticas o de otro tipo.»
El compromiso personal con estas nueve actitudes posibilita cambios de comportamiento que pueden transformar las relaciones a gran y pequeña escala.
- Citaremos varios párrafos de la siguiente obra: Leonardo Boff, Virtudes para otro mundo posible. I. Hospitalidad: derecho y deber de todos (Santander: Sal Terrae, 2006). ↩︎

