• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal
Monasterio de Suesa

Monasterio de Suesa

Monjas Trinitarias de Suesa

  • Inicio
  • Comunidad
    • Ser monja trinitaria
    • Nuestra oración
    • Ecomonasterio
  • Hospedería
    • Características y contacto
    • Cómo llegar
  • Escuela de oración
    • Voluntariado en el Monasterio
    • Oración de silenciamiento
    • Testimonios
  • Amigos
  • Contacta
  • Show Search
Hide Search
Inicio/reflexiones/El gallo Manel y la peluquería

El gallo Manel y la peluquería

Manel (cuando un gallo adquiere la categoría de “más anciano”, pasa a llamarse Manel, es una regla no escrita), el gallo más viejo que vive en nuestra humilde  granja, anda este tiempo despeluchado, con necesidad de ir a la peluquería.

-“No, yo no voy a la peluquería, yo voy al barbero”, responde él ante mis indicaciones respecto a la mejora de su atuendo. Le parece que es más macho por ir a un barbero que a un peluquero, o peluquera.

-“Ni loco me pongo yo en manos de una mujer”, dice, ufano.

-“Demasiado gallo te crees tú”, le he respondido en varias ocasiones ante esos cacareos machistas. A veces he de recordarle cómo corría delante de un gallo más joven porque éste le picoteaba la masculina cresta hasta hacerle sangrar y manchar todas las plumas de su erguida pechera. Ahí se calla, a veces, y otras me dice que corría para no humillar al jovenzuelo delante de las féminas del corral. En fin.

Sea como sea, Manel anda despeluchado porque por estas fechas, él y los demás gallos y gallinas, sueltan sus plumas y se visten con unas nuevas. Dentro de unas semanas estarán todos acicalados y repeinados, con plumas mullidas y recién estrenadas, dispuestos a afrontar el invierno.

En este tiempo de cambio de pluma, necesitan comer más porque su cuerpo está en pleno esfuerzo generador. Comen más todos, ellos y ellas, pero ellas, además, dejan de poner huevos, más o menos hasta febrero, ya que concentran su energía en protegerse del frío, además de que necesitan más horas de sol de las que hay durante el invierno.

Me siento en un poyato y las miro. Cuando te detienes a contemplar la naturaleza en cualquiera de sus manifestaciones, sean gallinas, sean nubes o ríos, empieza una clase magistral sobre un tema insospechado. Me siento, como digo, en el poyato y espero a que empiece la clase.

Las gallinas nos invitan a soltar nuestras viejas plumas, aquellas que no nos ayudan, que ya han cumplido su misión, que se han desgastado por el uso, por el paso del tiempo. No es fácil desprenderse de lo que fue útil. Ni tan siquiera es fácil darse cuenta de que es preciso dejarlo ya a un lado, soltarlo y buscar (generar, crear, acoger…) algo nuevo. Esto exige un desgaste importante. Entre el momento de soltar y el de adquirir puede haber un fragmento de tiempo en el que nos sintamos a la intemperie. Si esto sucede, es importante vivir conscientemente ese ratito de inclemencia porque nos va a ayudar a acoger la vulnerabilidad, a descubrir la misericordia.

-Sí, muy bien – me dicen mis maestras-, pero, ¿por qué no, en vez de hacerlo a lo bruto, no lo haces de manera progresiva, como nosotras con las plumas? Qué lelos sois los humanos.

Tienen razón, oye, y cuando la tienen, la tienen.

Si el cambio es gradual, si cambiar nuestras convicciones, estilos de vida o lo que sea, lo hacemos de manera procesual, entonces la lección puede ser otra, la de la paciencia y el arte de lo progresivo, la enseñanza de la espera, del discernimiento calmado.

En definitiva, al final hay que soltar igualmente si queremos adaptarnos al tiempo nuevo que llega, que no tiene por qué ser un tiempo especialmente novedoso, inquietante o fundamental en la historia personal, basta el simple mañana. Cada minuto requiere su propia adaptación.

La metáfora de las plumas de nuestras gallinas nos sirve a quienes formamos la Iglesia porque nos cuesta dejar atrás lo que ha servido durante muchos años, nos cuesta verlo, darnos cuenta de ello, nos da miedo. Qué poco tiene que ver el miedo con el evangelio. Qué poco tiene que ver el acto de aferrarse con la libertad y la confianza de la que nos habla Jesús (“noli me tangere”).

Peluquería o barbería, da igual, la cosa está en vivir abiertas a un cambio de look, por dentro y por fuera.

Es importante recordar que nunca se hace un cambio definitivo, que si pensamos que “ya hicimos el cambio”, entonces nos encontraremos que, en el próximo invierno, no tendremos plumas nuevas para afrontar el frío.

-Mira que eres hábil –me dicen mis maestras de plumas brillantes- nosotras te damos el tema y tú te llevas el mérito.

Está bien, lo reconozco, sólo he sido la amanuense de lo que me han dictado nuestras inquilinas emplumadas.

Buen día.

27 octubre, 2025

Tema: reflexiones Etiquetas: cotidianidad, Espiritualidad, Reflexiones, Tiempo Ordinario

Barra lateral principal

Síguenos

  • Facebook
  • Instagram
  • Twitter
  • YouTube

Busca en este sitio

No te pierdas

¡No hay eventos!

Próximamente

Jul 31 2026

Oración por la pazSemanal

¡No hay eventos!

Reflexiones

cinturón alt

El cinturón y la pequeñez

(Léase previamente Jeremías 13, 1-11 y Mateo 13, 31-35) Encima del hábito, con más consciencia hoy tras haber leído la primera lectura que nos propone la liturgia del día, coloco el cinturón, negro, que uso diariamente. La ventana abierta regala el murmullo de la lluvia pertinaz que mitiga lo que, en esta tierra, podemos calificar […]

Comentario bíblico

Tiempo Ordinario. Domingo XVII. Ciclo A

“El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas, que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra.” (Mt 13, 44-52) Este domingo también tenemos varias parábolas. Jesús quiere darnos a conocer el Reino. Busca, incansable, numerosos ejemplos, comparaciones. muchas imágenes […]

Footer

Ritmo

La iglesia del monasterio está abierta todo el día. Nuestro deseo es que quien quiera que seas encuentres un espacio para la oración y el encuentro con Dios.

Oración de la mañana 8, 30 h.
Oración de la tarde 19,30 h.
Domingos Eucaristía a las 9,00h.

La comunidad de monjas te invita a participar y compartir la oración de cada día.

Síguenos

  • Facebook
  • Instagram
  • Twitter
  • YouTube
  • Hospedería…
  • Escuela de oración
  • Política de cookies (UE)
  • Contacta con nosotras
Monasterio de Suesa
Gestionar consentimiento
Para ofrecer las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como las cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. El consentimiento de estas tecnologías nos permitirá procesar datos como el comportamiento de navegación o las identificaciones únicas en este sitio. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
Funcional Siempre activo
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
Preferencias
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
Estadísticas
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos. El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
Marketing
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en una web o en varias web con fines de marketing similares.
  • Administrar opciones
  • Gestionar los servicios
  • Gestionar {vendor_count} proveedores
  • Leer más sobre estos propósitos
Ver preferencias
  • {title}
  • {title}
  • {title}