El Señor designó a otros setenta y los envió por delante. (Lc 10, 1-9)
Hoy celebramos la fiesta de san Lucas, un seguidor de Jesús del entorno de san Pablo que la tradición ha identificado como el autor del tercer evangelio. El texto evangélico para esta fiesta nos habla del anuncio del Reino de Dios: alegre, esperanzado y realista.
En ese punto del evangelio, Jesús tiene urgencia por anunciar el Reino. Por eso se decide a compartir lo que siente como su misión personal con un grupo bastante numeroso. Las seguidoras de Jesús somos camino en el Camino, casa en Casa y alegría en la Alegría. Jesús nos habla de ser cauces, puentes de corresponsabilidad y comunión. Pero antes nos instruye desde el espíritu del amor. Nos advierte de las dificultades, al mismo tiempo que nos abre el camino de la confianza.
No nos engaña al decirnos que hay mucho trabajo por realizar. Sin embargo, su determinación no nos lleva a agobiarnos ni estresarnos, sino que nos anima a rogar para que nos envíen ayuda.
En una sociedad de la inmediatez, donde cada vez somos más autosuficientes, Jesús nos enseña a orar, a pedir al Padre. También a aceptar que somos pequeñas y humildes, sabiendo que nuestra fuerza es la confianza en Dios.
Jesús compara a quienes le seguimos con obreros, personas que trabajamos un campo que no es nuestro. Hijos e hijas que descubren el Reino del Amor y no solo entregan su tiempo, sino su Vida entera. No nos pertenecemos porque no somos pagadas con dinero, sino retribuidas con Amor, y el Amar de Dios es calidad.
Por último, Jesús no mira para otro lado cuando nos dice que nos envía como corderos en medio de lobos. Somos vulnerables, pequeñas, frágiles, pero sabemos que la fuerza se realiza en la debilidad. Solo en lo pequeño, en lo frágil y vulnerable Dios actúa, porque ahí es donde nos dejamos acariciar. En lo grande y perfecto, Dios no tiene espacio, se queda fuera.
Oración
Padre, ayúdanos a entregar la vida por el Reino desde nuestra fragilidad. Descúbrenos el valor de despertenecernos para ser camino que otras transiten hacia Ti. Amén.

