Este mes nos acercamos al tema de la acogida desde las tradiciones de hospitalidad que existen en diferentes religiones y culturas.1
RELIGIONES MONOTEÍSTAS
Hay testimonios muy antiguos de la práctica de la acogida del extranjero en la propia casa para ofrecerle cuidados y lo mejor que se tiene en el judaísmo, el cristianismo y el islam. Las tres tradiciones recogen el episodio de Abrahán y Sara recibiendo la visita de tres ángeles (cf. Gn 18).
La mitzvá de Hajnasat Orjim, “recibir invitados”, es un precepto judío que conduce a la fraternidad y a imitar las cualidades de Dios. El Antiguo Testamento considera los derechos de los extranjeros basándose en la propia experiencia del pueblo de Israel como extranjero en Egipto (cf. Ex 23,9).
Para el cristianismo, el amor ilimitado de Dios es una llamada a la acogida universal. Jesús acoge y es acogido por todo tipo de personas. En consecuencia, la hospitalidad ha sido un elemento fundamental desde las primeras comunidades y monacato.
Según el islam, Dios ha acogido al ser humano en el universo creado por él. Los musulmanes están llamados a rezar cinco veces al día, momentos en que acogen ellos mismos a Dios y tratan de transformar su corazón en un lugar donde acoger a las otras criaturas. La persona forastera es una invitada que necesita ciertas atenciones, ser tratada con generosidad y amabilidad. A medida que se convive, se convierte en una vecina.
HINDUISMO
La hospitalidad es muy valorada en el hinduismo. El huésped es llamado atithi, “el que llega sin hora fijada”. El Taittiriya Upanishad dice: “Mira a tu huésped como a Dios mismo que viene a recibir tus atenciones” (1, 11, 2).
Tukaram, poeta maratha del siglo XVII, escribe:
Oras a tu Dios
cuando un hermano llama a tu puerta:
Si lo ignoras, tu oración es impiedad. […]
¡Cierras tu casa al huésped inesperado
y ofreces comida ritual a tu Dios!
Si distingues entre el huésped y tu Dios,
dice Tuka,
tu liturgia es un salivazo.
El hindú aspira a la acogida de todos los seres.
BUDISMO
En el budismo la hospitalidad es fundamental. Buda es descrito como una persona acogedora con quien se acercaba a él. Los monjes y monjas budistas tradicionalmente llevan una vida itinerante, necesitan ser acogidos. Un deber de los laicos, por su parte, es la ofrenda de comida, techo y ayuda a los huéspedes.
Asimismo, el budismo invita a cultivar las cuatro Brahma viharas, prácticas y actitudes que posibilitan desarrollar un estado de acogida de todos los seres. Son metta (amabilidad), muditha (alegría empática), upekkha (ecuanimidad) y karuna (compasión). Su crecimiento ayuda a tomar conciencia de que todo está vinculado.
TRADICIONES CHINAS
El taoísmo llama a que las relaciones entre grupos e individuos no caigan ni en el extremo de la excesiva familiaridad ni en el de la indiferencia. Así, la acogida debe llevarse a cabo desde el respeto y la libertad, para que cada persona encuentre sus propias posibilidades de crecimiento y acogida.
El confucianismo, por su parte, busca el respeto y la armonía entre la persona que acoge y la que es acogida a partir de la bondad, la diligencia y la sensibilidad. De este modo nacen la comprensión, el diálogo, el conocimiento profundo y el respeto a la diversidad. Todo ello favorecerá el desarrollo armonioso de la sociedad.
En gran parte de nuestro mundo la hospitalidad es un acto sagrado. Los seres humanos intuimos que la Trascendencia se manifiesta en la persona desvalida, necesitada e inesperada, que llama a nuestra puerta y nos invita a dejar cualquier cosa que estuviéramos haciendo para atenderle con mirada profunda y gestos generosos.
- Nos basaremos en las siguientes obras:
Consejo Asesor para la Diversidad Religiosa. Acoger al forastero. La hospitalidad como deber y actitud espiritual. Barcelona: Generalitat de Catalunya, 2016. Edición en PDF.
De Béthune, Pierre-François. Por la fe y la hospitalidad. Zamora: Monte Casino, 2003.
Torralba, Francesc. «No olvidéis la hospitalidad» (Heb 13,2). Una exploración teológica. Madrid: PPC, 2004.
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