Carta para quien descanse en la creación 😉
Querida amiga:
Me preguntas por cómo va la naturaleza por aquí. No me sorprende tu pregunta, eres de secano y, cuando vienes, se te pone la piel verde y los ojos te brillan azules, tu cuerpo es más agua y te vistes de nubes. Te gusta la naturaleza, en ella lees la presencia tangible y misteriosa de Alguien que la cuida y se esfuerza por hermosearla cada vez más.
La huerta va bien, este año la hemos hecho un poco más pequeña, no llegamos a todo. Los tomates están bien, verdes y tardíos, pero bien en general. Alguno anda pachucho y ya estamos atacando el mal con las mismas armas de la naturaleza. Eso requiere más constancia y paciencia, es cierto, pero vamos a intentarlo.
Las judías están siendo exageradas, tenemos que recogerlas cada día, creo que se esconden y se cuelgan en el tallo cuando no las vemos. Estás jugando con nosotras.
Aún no tenemos pimientos, hemos hecho la huerta tarde esta vez. Me asomo a verlos, los animo y ellos me contestan que cada cosa tiene su tiempo y su ritmo, que no les meta prisa aunque agradecen mis palabras de refuerzo. Son muy susceptibles los pimientos, pero cuando empiezan a dar fruto, también son muy generosos.
Hay bastantes calabacines, pero los topos están haciendo de las suyas y han estropeado varias plantas. Parece increíble que, con la cantidad de raíces que tienen que ver bajo tierra, siempre acierten con los calabacines, las acelgas y las lechugas, los muy puñeteros. También tenemos bastante pepino. La crema de pepino está muy buena.
También puedo hablarte de las gallinas, claro. Tenemos una muy viejita que come de mi mano porque no tiene fuerzas para ir con las demás. Voy un par de veces al día y me siento un rato a su lado mientras pongo en la palma de mi mano pan remojado en agua. Le encanta y lo come con ganas, así también bebe líquido. Al cabo de un rato sus tripas empiezan a sonar, jajajaja.No sé si apartarla de las otras y darle algo de medicina, por si no es vejera lo que tiene, pero no aprecio ningún síntoma y si lo que le pasa es que está en las últimas menuda porquería morirse sola, ¿no te parece?
También tenemos 6 pollos adolescentes (eran 7, pero un milano se llevó una hembra). Hay 4 machos, una hembra y Orlando. Orlando no sé lo que es, porque es de otro color y no acaba de definirse, por eso lo hemos bautizado Orlando, como el de Virginia Woolf. Creo que será un macho, pero no estoy segura al 100%.
Además, tenemos otros 3 pollitos pequeños, de unas 3 semanas o así. Esos están cerrados con su madre, pero son unos pillastres y están deseando ver mundo. Ni se me ocurre sacarlos, los milanos acechan.
Los gorriones entran al gallinero y pican del pienso de las gallinas. Ahora son los «gorrones».
Empiezo a hacer migas con una gaviota y un cuervo. En cuanto me descuido se comen la comida de las gallinas, los restos de la cocina que les echamos. La gaviota cada vez es más atrevida, ya se posa sobre el alero del gallinero. La interpelo, como el diablo hizo con Jesús en el desierto, y le digo que se tire del alero si es tan poderosa. Y se tira, no me suelta ninguna frase bíblica ni nada, se echa a volar, se lleva un trozo de calabaza y ni me mira. Qué se habrá creído ésta…
Por las mañanas, en la oración del amanecer, se oye el mar desde el coro. Hace unos días parecía enfadado, no sé, resoplaba mucho. No sé si el mar está viejo y le pueden los achaques o es que generar olas también es costoso en verano, con el calor… Me recordaba a mi abuela, muy mayor ya, cuando pasaba, tempranísimo, por delante de mi habitación, resoplando a cada paso, ganando metros al pasillo mientras bufaba con la boca.
El mar me recuerda a veces a un viejo, como te cuento, que camina costoso. Otras veces, me lo imagino como una mujer, mayor, que se levanta los faldimentos y enseña las enaguas, mientras baila hacia atrás y hacia adelante, saltando y jugando. Las enaguas son la espuma de las olas, ¿sabes? No, por si no lo habías pillado.
La ría está llena ahora mismo, de agua, y también de gente. Es una pena que los ingenieros no construyan motores de motos acuáticas un poco más silenciosos. Esto es un valle y resuena todo, a veces se escuchan las conversaciones de quienes van en piragua. La gaviota, por supuesto, se entera de todo, menuda es ésta, ufff.
En fin. No te cuento más cosas. Quizás lo haga otro día de lluvia, que de ella no te he hablado. Tampoco de he contado la gigantesca calabaza que ha nacido del compost y que está colonizando un buen trozo de terreno. Otro día, otro día. Sólo he querido contarte esto para que, hoy que es domingo, celebres la vida y la Vida.

