Las que estaban preparadas entraron con él en la sala de bodas. (Mt 25,1-13)
Celebramos hoy la fiesta de santa Edith Stein (1891-1942), una mujer alemana que como monja carmelita tomó el nombre de Teresa Benedicta de la Cruz. La recordamos como mártir y copatrona de Europa, ya que murió en el campo de concentración de Auschwitz. Nació en una familia judía y abrazó la fe cristiana después de dedicarse a la búsqueda de la verdad desde la filosofía.
El evangelio que nos propone la liturgia es la llamada “parábola de las diez jóvenes”. Nos encontramos al final del evangelio de Mateo, en una parte que trata de la segunda venida de Jesús.
Las primeras comunidades cristianas esperaban que Jesús volvería a la tierra poco después de su Resurrección. Esto les hacía vivir en un estado de atención y vigilancia. A medida que pasaban los años costaba un poco más mantener esa atención, por eso el evangelio anima a perseverar en ella. La parábola habla de dos actitudes diferentes para esperar a Jesús: la necia y la sensata.
Los cristianos y cristianas vivimos el tiempo de una manera especial. Nuestra fe relaciona el pasado, el presente y el futuro a partir de Jesús. Confiamos en que Jesús ha venido, está aquí y vendrá. Recordamos lo que dijo e hizo, nos abrimos a su presencia entre nosotras y lo esperamos. Jesús está en nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro, personal y comunitario. Por eso él mismo es nuestra consistencia, nuestro camino y nuestra esperanza.
Nuestra vida dice esto cuando vivimos las actitudes de las jóvenes sensatas: escucha, paciencia, constancia, disposición, espera, preparación, atención, conciencia. Son actitudes que nos llevan a un silencio que nos permite oír la voz del Maestro en nuestra historia y en nuestro presente, y ponernos en movimiento tras él.
En la vida de Edith Stein podemos ver cómo su anhelo por la verdad la preparó para poder encarnar la Verdad en la entrega de su vida. Su perseverancia y honestidad con sí misma dejó mucho espacio para el Amor de Dios.
Oración
Dios Trinidad, ayúdanos a vivir en una quietud que te deje espacio a ti. Amén.

