En estos domingos de cuaresma, siguiendo la invitación en este año jubilar a peregrinar, nos agarramos de la mano de algunos personajes bíblicos que nos ayudan a recorrer el sendero y a ser peregrinas/os hacia la Pascua.
Domingo V
Nm 23,11-20
Balac dijo a Balaán:
—¿Qué me estás haciendo? Te he traído para maldecir a mi enemigo, y te pones a bendecirlo.Respondió:
—Yo tengo que decir lo que el Señor me pone en la boca. Balac le dijo:
—Anda, ven conmigo a otro sitio que te enseñaré, desde donde verás un extremo y no todo el pueblo. Maldícemelo desde allí. Y lo llevó al Campo Pelado, en el monte Fasga. Él levantó siete altares y ofreció un novillo y un carnero en cada uno, y dijo a Balac:
—Quédate aquí, junto a tu holocausto, que yo tengo una cita allá. El Señor salió al encuentro de Balaán, le puso en la boca unas palabras y le ordenó:
—Vuelve donde está Balac y dile esto. Volvió y lo encontró de pie junto a los holocaustos, con los jefes de Moab.
Balac le preguntó:
—¿Qué te dice el Señor? Él recitó sus versos:
Levántate, Balac, escúchame;
dame oído, hijo de Sipor: Dios no miente como hombre
ni se arrepiente a lo humano.
¿Puede decir y no hacer,
puede prometer y no cumplir? He recibido una bendición
y no puedo dejar de bendecir.
“Lo que no ha sido asumido no ha sido curado, pero lo que está unido a Dios está también salvado”. (Gregorio Nacianceno)
Con el gozo de un infinito agradecimiento, no tengas nunca miedo de adelantarte a la aurora para alabar y bendecir y cantar a Dios Trinidad.

