El Domingo de Ramos es el pórtico que da paso a la Semana Santa.
En la comunidad, antes de que llegue el “santo jaleo” con el grupo de jóvenes que viene a la hospedería, más el otro grupo de gente que se suma a las celebraciones, oraciones, re flexiones y demás encuentros (en la web tenéis colgado los horarios), antes de todo eso, procuramos tener unos días previos de mayor silencio y Presencia. No siempre es posible, los preparativos son tantos que, en ocasiones, la alfombra se nos hace flecos. No importa, el espíritu está bien dispuesto, y como los discípulos, andamos preparando la fiesta pascual.
El evangelio de este domingo, que es el de la procesión triunfante de Jesús nos pone ante los ojos el valor de la humildad y el de la mansedumbre. Ni uno ni otro están de moda, pero ambos son imprescindibles si queremos seguir en el camino del Maestro.
Jesús entra como vencedor en la misma ciudad que, días más tardes, lo sacará de ella como malhechor. Los momentos serán diametralmente opuestos pero, en cambio, la actitud de Jesús será la misma: una mirada honesta sobre su vida, sobre lo que está intentando expresar con su vida, con sus gestos y palabras, y también, con su muerte.
Mientras escribimos esto, suenan de fondo diversas aves: gaviotas, cuervos, patos, gallos… Parece que la naturaleza también se suma al hosanna, también confiesa que Jesús es el Mesías, el Esperado.
Acabamos hoy también con la última parte del credo, la que nos lleva a confesar que creemos en:
“la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna”.
Comenzamos la Semana Santa. Día tras día iremos avanzando hacia la luz de la resurrección, no olvidemos que ahí empezará todo, no acaba nada, al contrario, todo surge de nuevo, habremos recibido un nuevo nombre y todo volverá a la vida, como en el libro de “La historia interminable”, donde la emperatriz necesita recibir un nuevo nombre para que el reino de Fantasía no desaparezca.
El domingo de resurrección habremos sido pronunciados de nuevo, con ese “hágase” de Dios, la palabra que crea la luz, y así, ya no habrá más noche.
Feliz Semana Santa
Un abrazo en Dios Trinidad.
Comunidad de Monjas Trinitarias de Suesa

