En el principio no había Cuaresma, ni Adviento, ni Navidad… En el principio solo había Pascua. Y es que todo empezó ahí, en la experiencia de la Pascua. Cuando quienes habían conocido a Jesús comenzaron a experimentar que nada se había acabado con la muerte del Maestro. Todo había comenzado. Reconozcamos que puede sonar muy raro a oídos profanos esto que afirmamos, y que sentimos, los cristianos. A saber, que Jesús ha resucitado, que vive, que está presente. -Nos busca y nos invita a vivir el Reino de los cielos. A vivir plenamente, a vivir sin miedo. A vivir amando.
Y es que todo empezó ahí, en la experiencia de la Pascua.
Hoy, muchos siglos después, la Vigilia Pascual sigue siendo la célula madre de todas las celebraciones, tiempos litúrgicos o fiestas religiosas en las que participamos. Así que estamos de suerte porque comenzamos el tiempo que nos va a llevar a la gran fiesta de nuestra fe. Cuarenta días de preparación, la Cuaresma, para tener luego cincuenta días de celebración, el tiempo Pascual. La preparación dura menos que la fiesta.
¿Empezamos?
En comunidad cuidamos este tiempo, por ejemplo, ayunando. El Papa habla del ayuno como un elemento que nos capacita. Recuerda a la experiencia de una doctora de la iglesia del Medievo que siente que Dios le dice: “Hazte capacidad y yo me haré torrente”. El ayuno nos permite vivir más atentas, más presentes. Nos permite percibir aquello que sucede a nuestro alrededor.
Vivir el cuerpo
Hace unos días nos preguntaban cómo vivimos las monjas el cuerpo. Respondíamos que el cuerpo es un todo, no va por separado. Lo que pensamos, lo que hacemos, lo que decimos es cuerpo. Y estos días nos permiten volver a casa, al lugar donde tenemos plantada la semilla de Verdad, Bondad y Belleza que somos cada ser humano. El ayuno nos permite vivir conscientes, soltar todo aquello que nos emponzoña, palabras, gestos, violencias.
Y casi es inevitable traer al corazón a la comunidad cristiana de Gaza
Además hoy también empieza el Ramadán. Y casi es inevitable traer al corazón a la comunidad cristiana de Gaza y la población musulmana que a la par, cada uno desde su tradición religiosa, están tomando este camino de ayuno, buscando la presencia de Dios en tanto dolor y sufrimiento.
Hoy, millones de personas en el mundo, desde distintos lugares y espiritualidades te buscamos. Necesitamos la Paz.

