Jesús se volvió y, viendo que lo seguían, les preguntó: «¿Qué buscáis?” (Jn 1,38)
Para estos días de antes de la Epifanía, la liturgia nos propone el inicio del evangelio de la comunidad de Juan. El texto de hoy nos habla de la búsqueda y del encuentro.
El tiempo de Navidad es la celebración del encuentro. El encuentro entre Dios y la humanidad se ha hecho real para siempre en la persona de Jesús. Cada ser humano está llamado a actualizar este encuentro en su propia vida.
Navidad nos pone ante nuestra búsqueda de Dios. El domingo pasado escuchábamos que Jesús, con doce años, preguntaba a sus padres: “¿Por qué me buscabais?” Y hoy pregunta: “¿Qué buscáis?”.
Este evangelio nos puede hablar de la búsqueda espiritual como un camino con dos elementos fundamentales: moverse y permanecer. Los dos discípulos de Juan se ponen en movimiento para seguir a Jesús e ir con él. También permanecen pasando el día con él.
La armonía entre ambas actitudes es la que posibilita que la búsqueda sea profunda y fecunda. Podemos imaginarnos este caminar espiritual como una espiral hecha con un hilo. A lo largo del día, a veces necesitamos ir hacia dentro del espiral. En otros momentos será bueno ir desde el centro hacia fuera.
Las primeras horas del día en un monasterio son un caminar hacia el interior. En el centro encontramos luces, confianza, intuiciones, preguntas. Desde ellas caminaremos hacia las celebraciones comunitarias, las relaciones sororales y con la gente, la entrega en el trabajo. En el atardecer volvemos hacia dentro, como si desanduviéramos el camino al verlo bajo otra luz, con la perspectiva del agradecimiento y del encuentro con Dios en los acontecimientos.
Lo importante es que el hilo no se rompa, que el centro nos lleve a la expresión y la comunicación auténticas, y que todas las experiencias se unifiquen en el centro. La dispersión y el querer cargar con todo favorecen que se rompa. Por el contrario, la conciencia y la humildad lo mantienen entero.
Así parece que caminaba Andrés, y pudo decir a su hermano que había encontrado al Mesías y llevarlo hacia él.
ORACIÓN
Ayúdanos, Trinidad Santa, a buscarte con una actitud de discípulas: fieles, humildes, confiadas, dispuestas. Amén.

