Como bien sabéis, ya hemos comenzado el tiempo de cuaresma. Al llegar el miércoles de ceniza, esa es la pretensión de la liturgia, todo nos coloca ya con la mirada hacia la Pascua, hacia la gran fiesta de la Vigilia Pascual.
Este año hemos elegido el lema “Ya no habrá más noche”, del libro del Apocalipsis (22,5).
Con todo lo que vemos y escuchamos en las noticias, queríamos un lema que nos recordara la necesidad de la esperanza y de la paz. El tema de la luz es el gran tema que cruza toda la Biblia. Comienza el Génesis hablando de la creación del mundo, siendo la primera criatura la luz, y terminamos el libro sagrado con este texto que nos recuerda que Cristo es la única Luz y que con Él ya no necesitaremos la luz de las lámparas ni la luz del sol porque Él solo es suficiente para iluminar la vida.
Desde la comunidad nos sentimos impulsadas en estas semanas previas a la Pascua a vincular la luz que es Cristo con la renovación de nuestro bautismo.
La cuaresma, en su origen, era el tiempo en el que quienes deseaban pertenecer a la familia cristiana se preparaban con un “curso intensivo” unas semanas antes. Quien quería ser cristiano tenía que estar muy seguro de ese deseo pues la fe cristiana era perseguida y se castigaba incluso con la muerte. Pocas bromas, ¿eh? Todo culminaba la noche de Pascua, momento en el que eran bautizadas y así participaban después en la comunión. Uno de los pasos en el “curso intensivo” era el momento en el que los aspirantes (catecúmenos) pronunciaban el Símbolo de la Fe, es decir, el Credo. Era un momento muy importante.
Con el paso del tiempo prácticamente se perdió esa idea de preparación al bautismo y se quedó en el subconsciente una cuaresma relacionada solo con la penitencia. Aunque se ha intentado recuperar aquella vieja idea, está costando bastante.
Os proponemos dos gestos:
1) Os invitamos a averiguar, si no lo sabéis ya cuándo fue vuestro bautismo, dónde, quién fue el presbítero, cómo fue la celebración. A lo mejor podéis visitar el lugar, orar un momento allí…
2) En la comunidad vamos a preparar para el primer domingo de cuaresma 6 jarras con agua y un recipiente más grande que es el que utilizaremos en la vigilia pascual como “pila bautismal”. Cada domingo vamos a verter el agua de una jarra en la pila mientras proclamamos una de las frases del Credo. Con este gesto iremos llenando la pila con el agua que se bendecirá la Noche Santa y que servirá para renovar nuestras promesas bautismales. Quizás podáis hacer algo similar a lo largo de la semana en vuestras casas, comunidades… Tenéis mucha creatividad, ¡que no se oxide!
Si queréis compartirlo con nosotras, nos alegrará recibir vuestras reflexiones.
Caminamos hacia la Pascua, con el camino bien iluminado por Cristo, con el empeño de extender la paz y la esperanza a nuestro alrededor.
Un abrazo en Dios Trinidad.

