sábado de la semana XVIII del tiempo ordinario

“El Espíritu Santo os enseñará en ese mismo momento lo que debéis decir.”

(Lc 12,12)


El evangelio de este sábado nos invita a posicionarnos a favor de Jesús y a confiar en el
Espíritu Santo. Nos sitúa en un ambiente de urgencia y de persecución que era el de las
primeras comunidades cristianas. También ahora en algunos países las comunidades
cristianas viven en un contexto parecido.
Pero este evangelio nos puede sacudir y despertar a todas, aunque no nos vayan a llevar
ante las autoridades ni nos preocupe mucho el fin del mundo. Nos pone delante las veces
en que nuestras actitudes dicen que no estamos a favor de Jesús y que no confiamos en
el Espíritu. Las veces que disimulamos nuestro compromiso y determinación, que no nos
los tomamos en serio, que lo que nos preocupa es cuidar nuestra imagen.
Y no solo ante quienes nos ven: también estamos negando a Jesús cuando en nuestro
interior creemos que seguirle es demasiado difícil para nosotras, que podríamos si
fuéramos de otra manera, pero no así.
Cuando vivimos convencidas de que Jesús está con nosotras, encontramos en él nuestra
fuerza. Si solo confiamos a medias, si no esperamos recibir en cada momento justo lo que
necesitamos, estaremos tan ocupadas buscándolo por nuestra cuenta que no lo
sabremos acoger cuando aparezca como un regalo.
Las Palabras de Jesús son espejo que nos ayudan a ver nuestra vida. Pero no para
apartar los ojos avergonzadas, sino para aguantar la mirada y encontrarnos con él.


ORACIÓN:

Jesús, no dejes que apartemos los ojos de ti. Así no habrá en nosotras lugar
para la vergüenza, la inquietud y la banalidad.