Momentos de apertura

La oración comunitaria es lo más serio de nuestra vida. Muchas de las horas del día las dedicamos a orar y, sin ser un juego, es en la oración donde nos jugamos la autenticidad de nuestra fe y la radicalidad de nuestra vida, así que hemos de hacer que el tiempo de oración comunitaria sea gustoso. No es algo imposible aunque sí a veces complicado.

Escuchamos a Jesús que nos susurra: “No temáis. Id, avisad a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán”(Mt. 28, 10). 

Nos ponemos en camino, y compartimos lo que vivimos, lo que vemos y oímos, lo que palpan nuestras manos. Nuestra oración comunitaria recorre diferentes horas del día, y de esta manera nos reconocemos más vinculadas con la creación, caminando al ritmo del tiempo. Para ello utilizamos los medios más sencillos: un coro monástico circular, sin espacios jerarquizados, sin  adornos excesivos, con las dos mesas hechas de un viejo castaño de la finca; la Palabra presidiendo el espacio celebrativo; una comunidad femenina formando una circunferencia abierta, expresando la bienvenida a quien se acerca a celebrar; uno coro-presbiterio sencillo; un lenguaje inclusivo; diversos estilos de música que intentan conectar la tradición con lo actual (órgano, guitarra, percusión); el silencio con el canto, la palabra y la danza; la luz con la sombra.

Resuena una petición: ¡Habla de mí!”

En compañía

Nadie está solo, sola, cuando reza, un sinnúmero de susurros lanzan por todo el orbe el nombre sagrado de Jesús, Maestro y Hermano. No pienses que, en tu oración sencilla, y aparentemente individual, estás en soledad.

Danza contemplativa

Si la danza es la poesía del cuerpo, podemos decir que la danza contemplativa es la expresión de la poesía mística. Con gestos lentos, sosegados, conscientes y honestos manifestamos nuestra oración, ponemos movimiento al deseo de nuestro corazón orante, ayudándonos a hacernos cosncientes de Dios en el aqui y el ahora.

La mayoría de las danzas que utilizamos son en círculo, expresión de la alianza de Dios con su pueblo, una alianza de amor eterno, sin principio ni fin. Expresa también la esencia de la comunidad cristiana, imagen de Dios Trinidad, en igualdad, sin aristas.

No es un baile, expresión popular de la alegría humana, es un gesto de reconocimiento a la Presencia de Dios; expresión, unas veces, de la alegría de sentir el amor que fluye de la Fuente, otras veneración o entrega. Cada danza tiene su significado, como cada salmo expresa una realidad humana diferente. Vanalizar la danza en la oración refleja corazones cerrados, ojos que sólo se quedan en la superficie de la realidad, que se pierden lo hermoso de la Vida sucediendo.

Las manos y la mirada toman protagonismo al ritmo de la música, apaciguando nuestras prisas. Los brazos abiertos expresan la acogida, la apertura a la otra persona, las manos, que nos ponen en contacto con las personas con las que danzamos, permiten que fluya el amor que Dios pone en nuestro corazón; que fluya a través de todo el círculo formado y de este forma se robustezca.  La mirada serena, a los ojos de la otra transmite la bendición, la complicidad, la trasparencia de reconocerse criatura, hija y hermana, y crea sororidad, fraternidad. Recuperamos el gesto consciente de cada parte de nuestro cuerpo, y eso nos plenifica.

Vídeos

Danza de la semilla.

Danza del Amor de Dios.

Música

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  • In manus tuas. Nos ponemos en las manos de Dios.
  • Eretz. El paso del mar rojo.
  • Danza de muerte y resurrección. Danza de ritmo indígena que nos introduce en el misterio de la muerte y la Resurrección.
  • Danza de comunión. Música y danza de nuestros hermanos benedictinos de Weston (EEUU). Con ella expresamos la Comunión en nuestro corazón, y con toda la humanidad.
  • Danza del Amor de Dios. Alabamos, adoramos y compartimos el Amor de Dios.
  • Bendición. Bendecimos la tierra, y a los más cercanos, y a los más lejanos… y que a Dios, que habita en nuestro corazón.
  • Danza del Regalo. Reconocemos que somos don de Dios.
  • Danza de la semilla.   Desde el silencio y la humildad de una semilla brota la bondad derramada por Dios en el corazón humano.

 

Si te interesa participar en algún curso sobre la danza contemplativa, no dudes en ponerte en contacto con Mª Victoria Hernández : http://www.danzacontemplativa.com/