En nosotras la esperanza y la debilidad

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En nosotras la esperanza y la debilidad

Así es, en cada una de nosotras, mujeres, reside la esperanza de un futuro más igualitario, más justo, menos machista (incluso nada machista), patriarcal, clerical,… Y en cada una de nosotras, mujeres, reside la debilidad, porque es en ella donde se manifiesta la fuerza de Dios.

Como hormigas tozudas, vamos recuperando los espacios que la historia, escrita en género masculino en su mayor parte, nos ha arrebatado. Estas pequeñas victorias no están exentas de dolor, de dudas e incertidumbres, de miedo, de cansancio,…

Celebramos en la Orden Trinitaria la fiesta de santa Inés, mártir, que, según cuenta la tradición, murió por defender su castidad. Esto, que suena tan beatífico, significa que intentó por todos los medios que no la violaran, que no la usaran como a una camiseta vieja.

Antes de santa Inés muchas mujeres habían vivido el mismo horror. Después de santa Inés, muchas mujeres siguen viviendo esa tragedia.

La violación, el abuso sobre la mujer recorre todas las capas de la sociedad.

Da igual que seas vieja que joven, hermosa que del montón.

Da igual a qué cultura pertenezcas, el color de tu piel, tu lengua materna, o tu ideología.

No importa si eres soltera, casada o monja.

No importa lo que aparezca en tus ojos, sea miedo, angustia o el vacío que expresa la nada.

El número de religiosas en el mundo abusadas por clérigos llega a cifras difíciles de creer. Difícil y muy duro.

Está claro que nuestra casa también se ensucia, que nuestra Iglesia también se mancha y pierde luminosidad. Una casa sucia, que acumula basura acaba por crear enfermedades en las pesonas que a habitan. La enfermedad comienza con la idea de negar la propia suciedad, o pensar que quienes pertenecemos a ella no somos susceptibles de caer en el error, en el pecado.  Nadie está libre de errar, por muy brillante que haya sido su pasado.

En nuestras manos, mujeres, hermanas, la esperanza de un futuro mejor.

En nuestras manos, mujeres, hermanas, la debilidad, porque será Dios quien, como la mujer del evangelio que barría la casa, acabe encontrando la moneda de la limpieza, de la confianza y de la seguridad.

Feliz día de santa Inés, patrona de nuestra orden.

 

 

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