Crónica de una jornada de regalos.

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Crónica de una jornada de regalos.

Ha llegado el sábado. Al despertar, esa mezcla de excitación y curiosidad va acompañando el zumo de naranja. De nuevo vamos a juntarnos amigos del Monasterio de Suesa en vísperas de la fiesta de San Juan de Mata, el fundador.

Acompaña el tiempo meteorológico. Pero esos abrazos de afecto sincero despejan cualquier nube oscura que pueda quedar de los últimos días o del año entero en el que no han faltado despedidas. Así que caras conocidas vestidas de sonrisa son el primer regalo del día.

Nos acogen las Amigas con hábito blanco que nos abren su Casa. (Sí, lo importante debe ir en mayúscula). Una de ellas nos tiene preparado el segundo regalo. En encuentros anteriores hemos ido conociendo la historia de la orden trinitaria y de la comunidad de Suesa. Hoy vamos a acercarnos a su Regla de Vida.

“En el nombre de la Santísima e Individua Trinidad”. Así empieza. Lo primero que me encuentro es que no le ha salido moho como a los alimentos viejos que ya no sirven para seguir nutriéndonos. Y aunque es muy exigente, es al tiempo flexible. No parece escrita por alguien ajeno a la vida “en común”. Aquellos que dieron forma al conjunto de normas para vivir en fraternidad, en sororidad, sabían de lo que hablaban.

Un receso y aprovechamos para divertirnos con el tercer regalo del día. Una amiga de Madrid, (en estas jornadas los “alrededores” son muy amplios) nos invita a jugar al tiempo que nos hace pensar. Y con las risas y el desenfado de ponernos unos gorros de cocineros nos deja pensativos y emocionados.

Una breve oración compartida y una “menos breve” comida compartida. ¡Pero qué bueno está todo! No sé si será el apetito o la cantidad de talento desconocido que se están perdiendo en Master Chef. Otro estupendo regalo, y ya van cuatro, que cada quien ha preparado para sus “amigos visibles”.

Reposada la comida y la tertulia volvemos a juntarnos para disfrutar de un nuevo regalo en dos partes: una primera por grupos y después la puesta en común, ¡que hemos venido para estar juntos! Pero este regalo viene con sorpresa. La forma de vivir, hablar y escribir a caballo entre el siglo XII y el XIII era ciertamente diferente de la actual. ¿Seríamos capaces de actualizarla sin que pierda su esencia primigenia? Y así nos enfrascamos casi toda la tarde y ha sabido a poco.

Terminamos el día con la oración de vísperas agradecidos y felices por tanto regalo recibido de Juan, El Provenzal, y de Quien le suscitó la obra que hoy conocemos como Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos.

¡Ya falta menos para las próximas jornadas!

Mientras, seguiremos teniendo ocasión de encontrarnos, compartir afectos, oración y fiesta. ¡Ánimo! Acércate a conocernos o a volver a vernos.

T.G. Amigo del Monasterio de Suesa