Solemnidad de Nuestra Señora del Buen Remedio

Solemnidad de Nuestra Señora del Buen Remedio

Hoy estamos de fiesta grande gracias a Nuestra Señora del Buen Remedio, patrona de la Orden. Recuperamos esta vieja entrada que nos explica el origen de esta fiesta.

 

Según cierta tradición, el tercer general de la Orden, Fray Guillermo el Escocés (+1222), fue el primero en inculcar el culto mariano bajo esta advocación. De notar que, en el lenguaje medieval, los verbos «redimere» y «remediare» y los sustantivos «redime» y «remede», tenían un significado similar: redimir, rescatar; rescate, remedio (en su alcance de salvación, liberación).

Esto explica que, en los escritos de los siglos XVI-XVIII, se le den a la patrona los tres títulos: «del Remedio», «del Rescate», «de la Redención».

La representación más antigua hoy conservada es una imagen románica, que perteneció a la primera casa de los trinitarios en Marsella: está la Virgen sentada, con el Niño sobre el brazo izquierdo y con una bolsa de dinero en el derecho. La bolsa es alusiva a una presunta aparición de la Virgen en Valencia a San Juan de Mata para hacerle entrega de una cantidad de dinero que necesitaba con urgencia para concluir un rescate de cautivos. La imagen que preside nuestro coro monástico es una talla inspirada en esta antigua imagen de Marsella.

El Capítulo General de 1230 ratificó la veneración de la Virgen María (sin título preciso) como patrona de la Orden. En la iglesia del monasterio de Avingaña, cuna de las monjas trinitarias, se edifica una capilla dedicado a la Vrigen del Remedio.
Es, sobre todo, a partir del siglo XV cuando se desarrolla una creciente atención hacia la Virgen del Buen Remedio (o del Remedio), a cuya advocación se dedican iglesias, altares, cofradías, etc.
El Capítulo General de 1688 mandó venerar a la Virgen como patrona bajo el título «del Remedio», dedicándole en cada convento un altar y celebrando su fiesta el 7 de octubre, con sermón y particular solemnidad. El 1921, Fray Javier de la Inmaculada, Ministro General, proclama el patronazgo de la Virgen del Buen Remedio sobre toda la Orden; y este dato se incluye en las Constituciones de la Orden de 1933. Con la Carta Apostólica «Sacrarium Trinitatis», del 10 de marzo de 1961, Juan XIII ha dado carácter oficial en la Iglesia a dicho título y patronazgo.