Toda la belleza en tu mirada

mirada suesa

Toda la belleza en tu mirada

Querida amiga:

lo confieso, me da pena que acabemos este intercambio epistolar, reflexivo, sensitivo y no sé qué más cosas. Pero también creo que es bueno saber terminar, saber poner un punto y final a algunas historias. Esto no significa que no sigamos viéndonos, o compartiendo, pero será más privado, más entre las dos, ¡se quedarán con las ganas nuestros lectores!, ja, ja, ja.

He recibido el paquete con la lámina que compraste en esa exposición a la que fuiste. No deberías haberte gastado el dinero así, no es necesario, ya lo sabes. Pero reconozco que me ha gustado mucho, y que me encanta tenerla. Los tonos de la pintura me sugieren serenidad, profundidad,…

No, yo tampoco entiendo nada de arte, solo sé si algo me gusta o no (ah, no te rías, no todo el mundo sabe eso). En este caso me gusta, me gusta mucho.

También he mirado el catálogo con el resto de obras y no todo me parece interesante o bello, pero… hace tiempo que descubrí que la belleza habita en los ojos de quien mira, no solo en lo mirado.

Esto es muy de Dios, ¿no opinas igual? Que todo es hermoso (aunque no sea estético), bello, si sabemos mirarlo de esta manera.
Dios tiene la capacidad de ver en nosotros solo belleza. Sí, belleza y bondad, pero eso es porque es así Él . Cuando nos mira lo hace complacido, orgulloso de lo que ve, disfruta de su obra de arte. ¿Suena un poco egocéntrico? Bueno, no sé, a mí me parece que es bueno reconocer la belleza, sea obra propia o ajena. Si a él le sale bien lo que crea… pues mejor para lo creado, ja, ja, es decir, par ti y para mí, para el otro, la otra, los de allí, …

Se nos acaba la cuaresma, la bella cueresma. ¿Cómo está siendo tu mirada, amiga querida? ¿Estás consiguiendo embellecer lo que miras? Podemos hacer esta magia de llenar de hermosura aquello en lo que depositemos la mirada, ¿no te parece enorme esta capacidad, este poder? Es realmente un don. Y una tarea, porque a veces es más fácil ensuciar algo con la propia mirada que hermosearlo.

En esta última carta, que miro con infinito amor y deseo de belleza, te invito a generar «guapura» a tu alrededor. Mirar como mira Dios, que tiene un gesto que crea vida, que «primaverea» todo lo que toca, todo lo que ve, todo por donde anda.

Amiga de confidencias, gracias por estos días.

Con los cinco sentidos afrontamos los últimos días de la cuaresma. Y con los cinco sentidos viviremos la Pascua.

Te envío una mirada tierna, compasiva, agadecida.