Cuaresma

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Cuaresma

Un nuevo año nos topamos, casi de repente, con el tiempo de cuaresma. Y nos encontramos queriendo vivirlo con hondura, porque ya sabemos que cuanta más honda sea la cuaresma más plena será la pascua.

Nosotras te proponemos algo tan sencillo como saltar. Es fácil, ¿no?

Quizás no.

Te invitamos a dejar el firme suelo de tus seguridades y saltar zambulléndote en aquello que aún tienes sin resolver.

Porque es la cuaresma un tiempo privilegiado para hacer sana introspección, buceando en los dobladillos del alma. Ya sabemos que en los dobladillos de los vestidos y trajes, con el tiempo, se acumula algo de polvo.

Es inevitable que, para caminar, separemos un pie de otro, salvo que queramos avanzar dando saltos. De una u otra forma hemos de dejar lo conocido, lo que nos da seguridad.

Dios nos pide que nos atrevamos a. La Biblia está llena de frases de ánimo, de invitaciones a no temer, a atrevernos. Pero, ¿a qué? Cada cual sabe cuáles son sus miedos, esos que le impiden conquistar nuevos territorios.

¿Por qué tememos a la oración, por ejemplo? Nos coloca ante nuestra verdad, esa que es maravillosa pero que, por deformación, vemos como fea.

¿Por qué tememos amar? Nos hace frágiles.

¿Por qué tememos la hondura, las conversaciones profundas, las miradas intensas, los roces que despiertan? Animan la inquietud y la sed de nuestro espíritu. Nos incomodan.

La imagen que os proponemos es la de “Il Tufattore”, encontrado en una necrópolis al sur de Italia. Nos muestra a un hombre en el instante mismo en que se lanza al mar.  Está desnudo, desenmascarado de toda falsedad.

Se atrevió. Dejó el firme suelo y se lanzó.

La cuaresma es tiempo para confiar, y la confianza es el primer paso para la aceptación.

Seamos sinceras, sinceros, durante este tiempo de preparación para el gran acontecimiento de la Pascua. Pidamos a Dios que haga nuestra escucha cada vez más atenta a su Palabra. Abramos las manos, hagamos el esfuerzo, en ocasiones temerario, de no retroceder, de mirar hacia delante, acunadas por el latido vivificante de Dios Trinidad.

¿Dónde está tu miedo?

¿Dónde está tu confianza?

Ponte en camino, salta, perfuma tu cabeza con el olor de la aventura que trae ser cada vez más parte del misterio de Dios.

A partir de hoy nos zambullimos, en absoluta desnudez, mientras susurramos durante el salto: confío, confío, confío.

Buen inicio de Cuaresma.

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