You raise me up

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You raise me up

Hoy compartimos una de las múltiples versiones de «You raise me up». Quizás no sea la mejor, pero es atractiva y motiva en este mes de septiembre en el que muchas personas comienzan de nuevo las tareas habituales: trabajo, estudios, vida cotidiana,…

El mes de septiembre invita a realizar proyectos, a imaginar futuros. No siempre se nos da bien del todo, muchas veces tanto proyecto, tanto futuro, se nos quedan en frustraciones. Pero en otras ocasiones no es así, qué va, resulta que sale adelante aquello que nos habíamos propuesto. Sí, ¿por qué no?

Es bueno proyectar, pensar un poco en el futuro, plantearse retos y metas. Nos ayuda a ser creativos, ingeniosos, nos mide las fuerzas y también nos hace más humildes; humildes si no sale adelante lo anhelado, humildes si hemos de pedir ayuda.

El problema está cuando solo vivimos para aquello que soñamos, cuando se nos olvida que lo presente es lo real, que la verdad la encontramos ahora, porque no tenemos ni la menor idea respecto a qué puede suceder mañana… ni si habrá un mañana.

«A cada día le basta su afán», nos decía Jesús, con su característica sabiduría y dosis de realismo.

Por eso en septiembre, en la sencilla cotidianidad del día a día,  podemos proyectar vivir mejor el presente, hacerlo Presencia.

Porque… si no vivimos a Dios hoy, ¿cuándo pensamos vivirlo? No tenemos otro tiempo.

You raise me up… cuando no me salen las cosas. TÚ me enseñas lo verdaderamente importante.

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