Entonces Yavé me dijo… “Si vuelves…

Yavé Suesa

Entonces Yavé me dijo… “Si vuelves…

Entonces Yavé me dijo: «Si vuelves a mí, yo te haré volver a mi servicio. Separa el oro de la escoria si quieres ser mi propia boca”.

Y confieso que me quedé muuuucho más tranquila. Porque, oye, es como que te comprenden y te dan la solución para encontrar el camino y, pues qué quieres que te diga, que se respira mejor, como con más calma, con más anchura.

Y no es que me haya ido demasiado lejos, la verdad, pero bueno, quizás un poco escorada sí que ando y, claro, te encuentras con que te soplan al oído una frase así ¡nada menos que Yavé! y… te derrites un poco.

Ya, si ya sé que tengo que poner de mi parte, eso no lo dudo, y que el esfuerzo es eso, esfuerzo, no regalo, pero parece que oír esas palabras te anima, porque sientes que te esperan, o que te echan de menos, y a quién no le gusta sentirse esperada, como en un continuo adviento. Ahora, claro, se trata de llegar, y, como dice el Jeremías este, separar el oro de la escoria (y mira que yo soy más de plata, pero, mujer, entre el oro y la escoria no cabe la duda) y eso tiene pinta de dar bastante asquito, porque la palabra escoria no suena a Chanel nº5, suena a algo bastante “porquerioso”, como dicen por ahí.

Pero, nada, yo, dispuesta a lo que sea, no me digas que no es bonito y halagador que te digan que puedes ser la propia boca de alguien, ¡qué honor!, y nada menos que la de Yavé, ¡con lo majo y preocupado que es! Bueno, o preocupada y maja, que nunca me ha quedado eso del todo claro, pero tampoco le voy a dar muchas más vueltas.

No me queda muy claro cómo es el proceso de separación pero… bah, seguro que encontraré las instrucciones en algún sitio.

En fin, que lo que quería contarte es que he escuchado estas palabras esta mañana y como que se me han quedado colgadas por los adentros, y tenía ganas de compartirlas con alguien, por si tú también andas así como escorada y te animan. Que digo yo que no solo serían para mí, y aun en ese caso no me importa compartirlas contigo.

Te las digo de nuevo, para que vuelvas a saborearlas:

Entonces Yavé me dijo: «Si vuelves a mí, yo te haré volver a mi servicio. Separa el oro de la escoria si quieres ser mi propia boca. Tendrán que volver a ti, pero tú no volverás a ellos. Haré que tú seas como una fortaleza y una pared de bronce frente a ellos; y si te declaran la guerra, no te vencerán, pues yo estoy contigo para librarte y salvarte. Te protegeré contra los malvados y te arrancaré de las manos de los violentos.» Jer 15, 20-21

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