El dibujo de Eva

Dibujo de Eva

El dibujo de Eva

Eva tiene apenas 5 años. Bueno, lo cierto es que no sé muy bien cuántos años tiene pero debe de estar por ahí.

Conocemos a Eva. Suele venir a la Pascua con su familia todos los años. Su familia pertenece a una comunidad de matrimonios que, desde hace más de 10 años, “se dejan caer” por nuestra casa para celebrar en comunidad, con nosotras y con tanta otra gente, eso días tan centrales en nuestra fe.

Son un montón en la comunidad, no siempre les es posible venir a todos. Vienen de Madrid la mayor parte. Alquilan alguna casa, grande, muy grande, a veces más de una, y aparecen sonrientes en la celebración del jueves santo.

El primer año que vinieron nos sorprendió ver a ese montón de gente, con muchos enanos, que acudían a las celebraciones y a las oraciones de la noche.

En la Vigilia Pascual, aquella primera vigilia, aparecieron con muchas mantas, y a medida que los pequeñajos se iban durmiendo los iban colocando por el suelo. La imagen era preciosa, una iglesia con gente de todas las edades, celebrando la vida, cada cual en su realidad, unos dormidos por lo tarde de la hora, otros cantando, danzando,… Cuando a los peques les “tocaba actuar” (por ejemplo a la hora de vestir la mesa con las flores, velas, el mantel, etc.) se despertaban como si les fuera la vida en ello y empezaban a aparecer un montón de cuerpecillos deseando poner su granito de arena para la fiesta.

Esto sigue igual, algunos peques han crecido, y aparecen otros nuevos. La misma vida.

A este grupo pertenece Eva. Este año también han venido, claro, este año con más motivo, la Pascua era más Pascua aún si cabe.

Eva había hecho un dibujo, y nos lo enseñaron:

-¡Vaya, ha pintado una monja!

Sí, eso pensábamos nosotros, nos dicen los adultos. Pero no, cuando se lo hemos dicho a Eva nos ha dicho que no es una monja.

-¡Eva, has pintado una monja!.

-¡No!, ¡es Dios!

¿Teología en estado puro?

¿Experiencia de Dios?

¡Gracias, Eva, haces honor a tu nombre!

Derramaré mi Espíritu sobre toda carne; y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros ancianos soñarán sueños, vuestros jóvenes verán visiones. Joel, 2,28

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