Cultura Foro

Cultura Foro

Seguimos compartiendo en el Tercer Foro Monástico Femenino que celebramos en el monasterio esta semana.

Espacio de encuentro.

Un Foro esencialmente es un lugar de encuentro desde lo profundo, lo sincero y lo verdadero. Lo especial de este Foro en concreto, es que es un encuentro entre comunidades, que se sienten urgidas a dar respuestas a los interrogantes que se nos plantean. Nosotras nos sentimos responsables ante la Iglesia, ante la sociedad, ante el momento histórico que estamos viviendo y por eso hemos buscado otras comunidades a las que intuimos inquietas, como nosotras. Cada una con sus circunstancias, con sus realidades. 

Escucha y diálogo.

Un espacio de escucha y diálogo entre diferentes comunidades de diferentes carismas (benedictinas, Clarisas, carmelitas, trinitarias, comunidades ecuménicas, mixtas…) con un mismo anhelo de responder a la invitación: “Id a decid a mis hermanos que he resucitado.” Unas palabras dirigidas por Dios a las mujeres.

Diferentes gafas…

Para esta aventura novedosa que estamos viviendo procuramos quitarnos las gafas oscuras que nos inclinan a ver las cosas en negativo, con un color atenuado y difuso, sin esperanza. Porque entonces no podremos apreciar los colores ni el horizonte en su belleza genuina.

No se trata de reafirmarnos en nuestras verdades incuestionables, esas que no nos permiten escuchar a la otra abiertamente. No podemos despegar con las gafas de la persona que cree saberlo todo, que da lecciones magistrales. Buscamos compartir nuestra humilde y sencilla experiencia. Es ahí en lo pequeño donde se revela Dios a nuestras comunidades, a la Iglesia, al mundo.

Tampoco podemos despegar a bordo del Foro con unas gafas que nos protejan y pongan una barrera transparente que nos obliga a mirar a las demás de lejos, sin implicarnos. Asépticas a quienes no piensan como nosotras. Nos las quitamos de nuestros ojos para dejarnos acariciar y tocar por la novedad.

 María la mujer bendita de Nazaret, reconoció a Dios como quien supo mirar su humildad. Es la experiencia la que deja huella más, mucho más, que la teoría. Es la que nos habla de la realidad y nos abaja del mundo de las fantasías. A bordo de este Foro se nos invita a saborear. No tanto mirar a las estrellas, bellas y hermosas pero inalcanzables y lejanas. Mejor liberar nuestra mirada de esas gafas fantasiosas, esas gafas de estrellas,  y vivir conscientemente esta oportunidad que se nos regala. El estar aquí, ahora, en este lugar, con estas hermanas. 

A veces queremos aparentar grandeza, nos colocamos por encima y podríamos mirar a las otras como objeto de nuestro cotilleo pero no hemos venido aquí a compararnos, a competir o a criticarnos o criticar a otras en los descansos. ¡Que Dios nos libre de estas tentaciones! ¡Fuera estas gafas que nos tapan la nariz y nos impiden percibir el aroma único de la otra persona!

Espacio de libertad entre iguales.

Queremos crear un espacio de confianza y de libertad. Nos parece muy importante ser conscientes de que la libertad también supone un esfuerzo, un trabajo personal y comunitario, porque pasa por mostrar nuestra vulnerabilidad ante la tentación de aparentar otra cosa.

Queremos crear un espacio entre iguales, dónde todas y cada una tengamos la posibilidad de expresar nuestra palabra. Ninguna opinión o sentimiento o creencia, es mejor que la otra, sólo distinta. La diversidad de ideas, de maneras de enfocar la vida monástica, posibilitará un camino ancho bajo nuestros pies.

Si abrimos nuestros cinco sentidos podremos expresar diversidad en la comunión, en un anhelo común de ser testigos creíbles del Evangelio.