Algo se mueve en el alma…

Algo se mueve en el alma…

… y se llama Dios Trinidad.

Parece que ponerse a escribir sobre la Trinidad requiere un cierto esfuerzo mental. Relacionamos de alguna manera el vocablo Trinidad con un concepto abstracto, un concepto de la mente.
Y es que realmente por ese camino nos perdemos. La Iglesia lleva muchos siglos celebrando el día de la Trinidad. Pero es evidente que sigue costando bastante llegar más allá de los conceptos.

Un punto de confluencia, de comunión.

Que Dios es Trinidad es una verdad que aceptan, y celebran, todas las confesiones cristianas, es un punto de confluencia, de comunión, para la iglesia católica, protestante y ortodoxa. Pero hay una desconexión bien evidente entre la afirmación trinitaria, Tres Personas y un solo Dios, y la imagen que los creyentes manejan o imaginan sobre Dios.
Seguramente habrá surgido alguna imagen en tu cabeza al leer este texto. Algo así como un señor de barba blanca sentado en un trono, a distancia, mirando a su Hijo, si acaso con una paloma rondando su hombro. De hecho la mayoría de la gente, creyente o no, que ha escuchado en algún momento de su vida sobre el Padre, el Hijo y el Espíritu, tiene una imagen similar a esta.

Imaginar a Dios.

Este modo de imaginar a Dios puede generar toda una forma de pensar bien definida: jerárquica, distante, culpabilizadora, condenatoria… incluso violenta. Unas actitudes que se cuelan como modelo para relacionarse, para enfrentarse a la vida.
Por eso es muy importante reflexionar sobre la imagen que aparece en nuestra mente cuando pensamos en Dios, observarla, y purificarla. Dios no es un concepto perteneciente al mero ámbito de la especulación. Es mucho más, más que una experiencia, pertenece al ámbito de la vida. Esa vida que los científicos nos confirman que es movimiento, desde la partícula más pequeña descubierta por el ser humano hasta el movimiento del universo en sus galaxias y nebulosas. Si pensamos en Dios como alguien estático, nos equivocamos.
El Evangelio, especialmente el de Juan, evidencia este movimiento divino. Pero no es un movimiento como de partido de tenis que va del Padre al Hijo y del Hijo al Padre, y todo lo demás queda fuera, como espectador. La Trinidad es más allá que el dualismo, más allá de la comparación porque nos sumerge en la comunión. Si pensamos en Dios como dualismo (blanco/negro, mejor/peor) nos equivocamos.

Movimiento y Comunión.

Llegando al punto en el que salimos de los conceptos y nos sumergimos en la vida, que es movimiento y que refleja la alteridad, la diferencia, la comunión… ¿cómo podríamos representar a Dios Trinidad?, ¿qué imagen podemos utilizar para expresar a Dios?
La respuesta la has de encontrar tú. Esta es una buena forma de prepararse para celebrar la fiesta de la Trinidad, salir de lo estático y dejar que tu experiencia plasme una nueva imagen de Dios. Sin olvidar que somos criaturas y Dios es más, mucho más, que las imágenes con las que le representamos, imaginamos, o sentimos.

Tags:
No Comments

Sorry, the comment form is closed at this time.