Querida CRT (4)

Querida CRT (4)

¡Buenas!

Ya va avanzando la mañana, estamos a mitad de la celebración así que vayamos hacia la tercera parte, la que está dedicada al agua, con todo el simbolismo que esto evoca: bendición, vida, bautismo, renovación, purificación, abundancia… Echando una mirada alrededor, encontramos que el agua es protagonista absoluto de la vida, y no lo digo porque estemos tan cerca del mar, quienes tenemos la suerte de poder cultivar una huerta somos muy conscientes de ello. El cuerpo humano mismamente está formado por un ochenta por ciento de agua, ¡ahí es nada!

La biblia también está llena de agua, comienza con agua (el Espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas…) y termina en el libro del apocalipsis con agua:

 Me mostró un río de agua viva, luciente como el cristal, que sale del trono de Dios y del cordero. En la mitad de la calle de la ciudad, a cada lado del río, crece un árbol de vida… Quien tenga sed, que se acerque; el que quiera, coja gratuitamente agua viva (Ap 22,2a.17b)

Ya verás cuántas veces aparece la referencia al agua en las lecturas de la Palabra de esta noche, te sorprenderá.

También en la iglesia utilizamos el agua para las celebraciones, sobre todo como signo de bendición. Es costumbre en los monasterios hacer un último gesto antes del descanso de la noche con agua, un gesto de bendición para toda la comunidad.

Pero claro, lo principal relacionado con el agua en la iglesia es el bautismo. Hoy es un día muy especial, en muchas partes del mundo habrá bautizos en esta noche santa. Si alguien te pregunta cuál es el día idóneo para bautizarse, dile que sin duda, la Vigilia Pascual.

El Evangelio de Juan, en el último capítulo, nos cuenta cómo Pedro, cuando está en la barca, se tira al agua, sin miedo, revestido, al encuentro de Jesús resucitado. Impresiona imaginarlo, sobre todo después de su negación. Es como si Juan quisiese presentar «el bautismo de Pedro», que, reconciliado, se sumerge en el agua de la bendición, de la libertad, de la vida y nada confiado hacia Jesús que le llama. Lo encontrarás en el capítulo 21 de Juan, el que contiene el lema de la Pascua de este año.

Desde esta clave entenderás mejor por qué todas las personas que estamos celebrando esta Noche Santa renovamos las promesas de nuestro bautismo. Expresamos nuestro deseo profundo de ser leales y fieles a Jesús, de nadar hacia Él sin miedo.

Esta noche vete hacia el agua con el mismo espíritu de Pedro, confiando, deseando. Sin excusas, porque ya sabes lo que te dice el Maestro:

¿Y a ti qué? Tú sígueme.

Un abrazo,

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