No esperes mucho más

monasterio suesa

No esperes mucho más

No, no esperes mucho más,

que no es el momento de frenar la historia.

¿Por qué quieres atar más cabos?

¿Por qué pretendes entenderlo todo con el intelecto?

¡Usa el alma, desarrolla el corazón!

¿Aún no sabes que el amor es incomprensible para la mente,

pero claro para el corazón?

No esperes a ser mejor,

a estar más tranquila,

no aguardes a tener tiempo (¿se posee el tiempo?),

a ser perfecta,

a encontrar el momento concreto para detener el alma.

Ahora, ahora mismo.

¿No ves que tus lágrimas son mi voz?

¿No percibes que tu incomodidad,

tu desasosiego y desazón

es mi manera de reclamarte?

Estoy a tu puerta,

golpeando tranquila pero tenazmente.

Los latidos de tu corazón son el golpeteo de mis nudillos

a la puerta de tu vida.

No esperes más,

levanta tu rostro

y mírame.

¿No ves cuánto te necesito?

Sencillamente estar juntos,

vivir lo mismo, el mismo sueño.

Así, como eres, así te necesito,

ni mejor ni peor, que ya conozco yo

el oleaje de tu vida.

Así te quiero,

por ello mismo te quiero.

Pero ahora soy yo quien te necesita

y te espero.

No me cierres la puerta,

ábreme tu vida,

y seré tu único horizonte.

Tu único Señor.

Un solo latido.