renovacion votos Suesa

Nuestra renovación como monjas trinitarias

Uno de los momentos más importantes para nosotras en el día de la Trinidad es la renovación de nuestros votos. El momento está inserto dentro de la celebración de la eucaristía, sacramento del agradecimiento.

El rito es muy sencillo. La hermana responsable de la comunidad, en nombre del resto de hermanas, dirige una oración a Dios Trinidad, seguidamente cada hermana renovamos nuestros votos. Lo hacemos a la ve todas, como queriendo dar más fuerza a nuestro compromiso y, al mismo tiempo, apoyándonos en el camino de las otras.

Como digo, es un momento muy sencillo, nada brillante, humilde. Pero esto es solo exteriormente, en lo profundo del corazón de cada una de nosotras hay un pálpito que se renueva entusiasmado ese día.

En ese momento se olvidan los temores e intentos de huída del tiempo en el que nos planteábamos “eso de la vocación”, se olvidan las dificultades del camino diario, los límites personales y queda solo la confianza primera. Queda un renovado sí, una vez más, sí.

Nuestros votos, tradicionalmente llamados obediencia, pobreza y castidad, adquieren un nuevo brillo, refuerzan su condición de ser mediadores para vivir esta vocación de ahondar en el Alma que es la vida contemplativa.

Un compromiso con el proyecto de la comunidad, construir un único corazón comunitario ocupado en centrar cada momento del día en Dios.

Un compromiso con la libertad del corazón, sin poseer no ser poseído por nada ni por nadie que no sea Dios Trinidad.

Un compromiso con lo sencillo, lo pequeño, lo provisional, con una vida solidaria, sostenible, que mira y actúa en favor de lo más débil.

Nos gusta renovar nuestra profesión monástica delante de quienes vienen, venís, a celebrar con nosotras la eucaristía de ese día. Nos sentimos así más arropadas, animadas en este camino de ser un proyecto alternativo de vida hoy en día, y… además, así os pedimos vuestra oración y también vuestra interpelación cariñosa.

Los votos, la soledad, el silencio, la oración, la comunidad, el trabajo,… la fiesta, la alegría, la comunicación, la risa, el compartir,… todo esto nos ayuda, Dios Trinidad, a renovar nuestro discipulado como Monjas de la Orden de la Santísima Trinidad.

YO,  (N) DE NUEVO ME OFREZCO POR ENTERO

A LA TRINIDAD SANTÍSIMA POR MEDIO DE…