Año de la misericordia

renovac. votos Edurne

Año de la misericordia

Con este día de la Inmaculada Concepción de María comenzamos este año dedicado a la misericordia. Está un poco obsoleta la palabra “misericordia” pero quizás podamos recuperarla, con todo su significado.

Tener un corazón misericordioso conlleva que se coloque al lado de quien se siente mísero, pobre, atribulado (otra palabra un poco perdida), triste… Solo un corazón que se reconoce pecador y perdonado puede ser un corazón misericordioso. Hablar de la misericordia es hablar de la bondad de Dios. Este año tenemos la posibilidad de alegrarnos y saborear hondamente que Dios es bueno por definición y bueno por acción.

Francisco, obispo de Roma, nos invita a abrir las puertas de la misericordia en diferentes iglesias significativas de las distintas diócesis de todo el mundo. En realidad cualquier iglesia es significativa, son espacios llenos de la relación del ser humano con Dios.

En nuestra comunidad hemos escogido como “lema” del curso el bellísimo texto de Miqueas 6,8: “ya te han dicho lo que es bueno, lo que el Señor quiere de ti: tan solo que practiques la justicia, que ames con misericordia y que camines humildemente de la mano de tu Dios”. El profeta ya nos recordaba antes que debemos amar con misericordia, con ternura y con amplitud de corazón.

Este texto, tan relacionado con quienes profesamos los consejos evangélicos (practicar la justicia=pobreza; amar con misericordia=castidad; caminar humildemente con Dios=obediencia) hace fijar la mirada, en esta ocasión, sobre nuestra forma de amar, de relacionarnos, de sentirnos. Las relaciones personales (y a eso se refiere el voto de castidad) son complejas pero avanzar por ellas es hacerlo por un camino de libertad y de desapropiación. Por eso amar misericordiosamente es amar al estilo de Jesús, abriendo la puerta del corazón.

Nosotras abrimos hoy también la puerta a la alegría. Nuestra hermana Edurne renovará su profesión temporal por un año más en esta significativa jornada (he aquí la explcación al porqué de esta foto encabezando el texto).

Dios Trinidad le dice expresamente a ella hoy: “ama con misericordia, practica la justica, camina con humildad de mi mano”.

Si no tenemos puertas de la misericordia que abrir cambiemos sencillamente la preposición y abramos las puertas con misericordia.

Feliz Año Jubilar.

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